Agosto 16 de 2012

CM. En casi
20 años de haber iniciado actividades oficialmente la Defensoría del Pueblo,
nunca ha tenido una mujer a la cabeza, recordemos que solo han existido 4
hombres defensores. ¿Qué significaría social y políticamente para las mujeres
colombianas tener como defensora del pueblo a una mujer?
BL. Yo resumiría la respuesta
en dos puntos. Primero, a la defensoría le ha hecho falta el 50% del
pensamiento universal, eso significa que si llega una mujer la defensoría del
pueblo va a complementar el trabajo de 20 años con el ciento por ciento del
pensamiento universal y no solamente con el 50. Segundo, las mujeres deben
tener una delegada especializada única y exclusivamente para proteger y defender los derechos de las
mujeres, lo cual significa una política de derechos humanos a favor de las mujeres
víctimas de todo tipo de violación, víctimas de violencia sexual en todos los
ámbitos, y una mujer a la cabeza que ha defendido derechos de grupos poblacionales
va a dar la garantía de que la defensoría va a dejar de ser una institución que
trabaja por los derechos en frio para pasar a ser una institución humana, que
va a trabajar, por lo menos si yo llego, dedicada única y exclusivamente al
sujeto de la constitución política del 91 que es la persona.
CM. Usted lo acaba
de decir “por lo menos si yo llego” ¿Por qué cree que debe ser usted la elegida
y no las otras dos personas postuladas, Olga Lucia Gaitán y Jorge Armando
Otálora?
BL. Yo creo que debería ser
una mujer. Yo soy muy cercana a Olga Lucia Gaitán, ella y yo trabajamos juntas
en la defensoría, las dos somos abogadas de la universidad de los andes, hay un
afecto y un respeto inmenso. Olga Lucia tiene todos los méritos para ser la
Defensora del Pueblo, pero yo también los
tengo, creo además que tengo mucha más experiencia en territorio, yo conozco todas
las regiones del país, eso me da una ventaja adicional y es saber dónde están las
mayores problemáticas del país en materia de derechos humanos, he trabajado más
cerca a comunidades, eso me da la garantía de que en esos espacios ya tengo una
legitimidad y un respeto de alguna manera ganado y merecido; he trabajado por
derechos de grupos poblacionales no solo por derechos; para mí los grupos no
son transversales, los derechos son transversales
a los grupos pero no al revés, y tengo una gran cualidad: tengo una
inteligencia emocional y racional. La inteligencia racional me la da el saber, son
22 años de experiencia profesional y la racional me la da el sentir, sentir la
necesidad de las personas de ser escuchadas por el Estado. Mi propuesta es una
defensoría intermediaria y mediadora entre quienes no tienen voz, que es un porcentaje muy grande del país,
y las entidades del Estado, que son las portadoras de las obligaciones en la garantía
de los derechos.
CM. ¿Qué cambios
urgentes considera usted que deben llevarse a cabo al interior de la defensoría,
de cara a garantizar y proteger los derechos humanos de las mujeres?
BL. Primero tener una delegada propia. Segundo, tener en cada
dirección porque la defensoría además de tener delegadas temáticas tiene unas
direcciones que no se pueden modificar,
tener un programa de promoción de derechos humanos de las mujeres única
y exclusivamente para las mujeres porque es importante alfabetizarlas en sus
derechos y enseñarles la manera de
reclamarlos por sí mismas al Estado, en lo local y en lo nacional, sabiendo cuáles
son las perspectivas y por supuesto acompañando desde la defensoría. Un
programa especializado en la dirección de acciones y recursos judiciales para
que las tutelas y las acciones populares y las acciones de grupo tengan una
perspectiva diferencial en género pero específicamente para proteger a las mujeres. Y un tema muy sensible, un grupo especializado de LGBT para que
proteja y asegure los derechos a través
de acciones constitucionales en la reclamación de lo que le es suyo por ser
personas no por ser LGBT; un programa especializado en defensoría pública que
se encargue única y exclusivamente de atender los procesos donde las adolescentes,
las jóvenes, las niñas, sean las victimas con una perspectiva clarísima
diferencial por el hecho de ser mujeres, y una dirección nacional de quejas que
tenga un programa diseñado desde todos los mandatos de las quejas a nivel
mundial con la experiencia que haya a nivel internacional en ello, para las
mujeres. Llevamos 20 años donde quienes hemos pasado por la defensoría hemos tratado
de posicionar le tema de las mujeres pero ya es hora de una delegada de
mujeres.
CM. Una de las
funciones de la Defensoría del Pueblo es la de diseñar y adoptar las políticas
de promoción y divulgación de los Derechos Humanos en el país, junto a la procuraduría. Conociendo la postura tradicional del procurador Ordoñez, a
quien se le reprochan sus convicciones religiosas y su moral conservadora y
sabiendo que existe posibilidad de su reelección, ¿Cómo ve usted esta sinergia?
BL. Un poco complicada, pues
al contrario del procurador, mi
comportamiento vital no es religioso, es ético, es un comportamiento de
principios; yo soy absolutamente institucionalista y respetuosa del marco
legal. Donde está el límite normativo ahí está el límite de la ética y de los principios.
Las peleas religiosas no tienen ninguna sentido, acá lo importante es luchar
por los derechos humanos de las mujeres.
CM. Beatriz, gracias por haber aceptado esta
invitación.
BL. Gracias
a ustedes.
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